Las Organizaciones Sociales piden a la Unión Europea que humanice las Políticas Migratorias
Las organizaciones sociales han hecho un llamado a la Unión Europea para que trabaje en «humanizar» las políticas migratorias. Esta petición se hizo durante la segunda jornada del I Foro Económico y Social del Mediterráneo, una iniciativa de Prensa Ibérica con la colaboración de la Fundación La Caixa. El evento se llevó a cabo en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de València.
Los ponentes participaron en una mesa redonda centrada en las personas y moderada por el director del Diari de Girona, Josep Callol. Durante el evento, se trató especialmente sobre los flujos migratorios. Los ponentes presentaron las conclusiones de un consejo que ha trabajado durante seis meses en las problemáticas sociales más relevantes que presenta el arco mediterráneo. «Tenemos que ser capaces de ofrecer una solución a los flujos migratorios diarios, mejorar las condiciones de asilo y mitigar la pérdida de vidas», declaró Callol.
El Mediterráneo: Un Bienestar Potencial
Miquel Rullo, del Centro Fundación La Caixa, afirmó que el Mediterráneo tiene el potencial de ofrecer a las personas «un mayor bienestar». Según Rullo, «una sociedad que intenta que la igualdad sea un hecho y no solo palabras, es una sociedad con futuro». Durante su intervención, destacó que en el arco mediterráneo, hay un 15% de la población que no puede empadronarse y se siente «excluida». También abogó por la construcción de vivienda asequible y social, y la implementación de un «corredor mediterráneo de buenas prácticas«, con colaboraciones público-privadas.
Andrés Perelló, director general de Casa Mediterráneo, argumentó que la UE debe abordar la inmigración con un «espíritu unido» y convertir el Mediterráneo en «un mar de progreso». Criticó el «cinismo» de los discursos que promueven la devolución de los inmigrantes a sus países de origen, excepto a aquellos que «atienden las barras del bar, recogen la fruta o cuidan a nuestros abuelos». Perelló defendió algunas propuestas de la organización que dirige, como la necesidad de una unión económica mediterránea combinada con la Unión Europea, un Erasmus mediterráneo para fomentar el conocimiento mutuo entre los jóvenes, y la educación en la tolerancia cultural.
Perelló también propuso la creación de una unión de universidades mediterráneas que permita transferir conocimiento para la buena gobernanza. «Un indígena no se plantea irse si tiene lo mínimo. Se viene aquí si no tiene una vaca, si se lo han robado todo o si el río se ha secado por el cambio climático». En este sentido, subrayó que «en la inmigración hay que abordar la causa, no los efectos».
El fundador de Open Arms, Óscar Camps, lamentó que el Mediterráneo sea la «frontera entre la vida y la muerte» para muchos inmigrantes. Criticó las políticas europeas de migración y explicó que los inmigrantes deben cruzar diferentes fronteras para llegar a un país seguro, a menudo de manera ilegal. «Cuando llegan a una, les roban todo lo que tienen. Y, si son mujeres, probablemente las violarán. Toman pastillas anticonceptivas sabiendo a lo que se exponen», denunció.
Por último, Francesc Cortada, CEO de Oxfam Intermón, sentenció: «El Mediterráneo es una tumba». Indicó que «cuando migra no lo hace por placer, huye de conflictos, guerras, violencia y persecuciones», pero «se encuentran con una Europa que es una fortaleza». Cortada afirmó que las políticas de asilo europeas están «pensadas con vocación de blindarse» y que se externaliza la seguridad a empresas o terceros países que «actúan como cordón sanitario». Según sus datos, medio millón de personas están «en situación administrativa irregular», sin papeles, y por lo tanto, están sujetos a explotación laboral. Además, muchos de ellos están sobrecualificados. «Una de cada dos personas migrantes lo está. Hay 1,8 millones trabajando por debajo de su cualificación. Un millón tiene estudios universitarios», indicó Cortada. «Hay que revisar las políticas de migración para que sean más humanas», concluyó.
