La ciudad de Córdoba rinde homenaje a uno de sus hijos más queridos y prolíficos, el escritor Antonio Gala, cuyas cenizas han encontrado un hogar en la Fundación para Jóvenes Creadores que lleva su nombre desde hace un año. Aunque la presencia y el impacto de Gala nunca se han borrado de la mente de sus lectores y de los amantes de la literatura, ahora su rostro se convierte en una imagen permanente en la ciudad que tanto amó.

El jueves pasado, el Ayuntamiento de la ciudad inauguró un busto en honor a Gala. La estatua se ubica en el bulevar del Gran Capitán, a pocos pasos de la glorieta y del Gran Teatro, un escenario que el autor apreciaba profundamente, ya que sus primeras obras fueron dramáticas. Ahora, la mirada del escritor se queda eternamente en este lugar.

El encargado de dar vida a la figura de Gala fue el escultor César Orrico, un becario de la séptima promoción de la fundación que lleva el nombre del escritor. Orrico eligió representar al autor de una manera muy clásica, con facciones jóvenes y dulces, y sosteniendo un bastón, uno de los símbolos más icónicos de su personalidad.

Un tributo para recordar eternamente a Antonio Gala

El busto de Gala es de cuerpo medio, y se alza sobre un pedestal en el que se puede leer su nombre y una frase relacionada con la ciudad. La estatua también hace referencia a la pasión del escritor por la literatura, y se adorna con una corona de laurel donada por la ciudad de Alhaurín el Grande, lugar donde Gala vivió durante décadas, y que sirve como un recordatorio de su conexión con esa localidad.

En la ceremonia de inauguración, el alcalde, José María Bellido, destacó «el amor inmenso» que Gala sentía por Córdoba, y cómo este amor se reflejó en su legado más valioso: la fundación que lleva su nombre. El monumento se inauguró en el día de San Antonio, la onomástica del autor, una fecha que ahora cobrará un significado aún más especial para la ciudad y sus habitantes.

El acto contó con la participación del Real Centro Filarmónico Eduardo Lucena, y reunió a decenas de lectores y admiradores del autor de ‘El manuscrito carmesí’. Este nuevo homenaje a Gala se une a la Biblioteca Central de la ciudad, que también llevará el nombre del autor, consolidando así su presencia y su influencia en la cultura y la historia de Córdoba.

El legado de Antonio Gala sigue vivo en su ciudad natal, y ahora, gracias a este tributo, su figura y su influencia perdurarán en la memoria colectiva de Córdoba. El autor, conocido por su creatividad y su contribución a la literatura española, sigue inspirando a generaciones de escritores y lectores, y su amor por Córdoba sigue siendo un vínculo indeleble entre la ciudad y su hijo más célebre.

El busto de Antonio Gala no solo es un reconocimiento a su talento y su obra, sino también un recuerdo de su pasión por la cultura, su amor por Córdoba, y su deseo de fomentar la creatividad y el talento joven a través de su fundación. Este tributo es un recordatorio de que, aunque Gala ya no está físicamente entre nosotros, su espíritu y su amor por la literatura y por su ciudad natal siguen vivos en Córdoba.