El avance tecnológico no sólo ha hecho nuestras vidas más cómodas, sino que también ha abierto nuevas vías para los criminales. En una operación reciente, la Policía Nacional detuvo a tres personas acusadas de llevar a cabo una sofisticada estafa que les permitió hacerse con casi 200.000 euros. Las técnicas que utilizaron se conocen como skimming y phishing, y se basan en el uso indebido de la tecnología para robar información personal y financiera.
Durante los registros, la policía confiscó una gran cantidad de material informático y electrónico, incluyendo lectores y grabadores de bandas magnéticas, microcámaras, teclados de cajeros automáticos y datáfonos. Este equipo se utilizaba para modificar cajeros automáticos y robar los datos de las tarjetas de crédito de los usuarios. De hecho, se desmanteló un laboratorio completo dedicado a este propósito.
En un mensaje emitido a través de la cuenta de la Policía Nacional en redes sociales, la institución advirtió sobre el peligro del skimming. Este término se refiere a una técnica que implica el uso de dispositivos físicos diseñados para imitar partes de un cajero automático. Estos dispositivos contienen en su interior tecnología capaz de copiar y almacenar datos de las bandas magnéticas de las tarjetas bancarias.
El proceso de skimming no se detiene ahí. Los criminales también utilizan microcámaras para grabar el número secreto o PIN del usuario en el momento en que este introduce la cifra para acceder a su cuenta. Con estos datos, los estafadores pueden extraer dinero de la cuenta a posteriori.
Es importante señalar que, aunque esta técnica no es nueva, aún no ha sido erradicada por completo. Aún se producen manipulaciones de cajeros para robar el dinero de aquellos que acuden a extraer efectivo.
Para ayudar a los ciudadanos a protegerse de estas técnicas de robo de datos, la Policía Nacional ha proporcionado cuatro recomendaciones. La primera de ellas es tapar el teclado al introducir el PIN o al pagar con TPV. Esto puede evitar que la cámara capture el número del PIN.
La segunda recomendación es no dejar la tarjeta de crédito o débito a la vista, especialmente en lugares donde no se puede supervisar. Mantener un control sobre los extractos bancarios para detectar cualquier transacción no autorizada es la tercera medida preventiva que se propone.
Por último, y quizás la más específica para el skimming, es observar que el cajero no esté manipulado. La policía aconseja comprobar que el teclado y el ‘skimmer’ (la ranura donde se inserta la tarjeta) están bien sellados. Esto puede hacerse tirando del dispositivo para comprobar si es real. También se recomienda asegurarse de que hay cámaras de seguridad operativas en la zona.
En resumen, la era digital ha dado lugar a una nueva generación de criminales que utilizan la tecnología para robar información personal y financiera. A medida que estos métodos de estafa se vuelven más sofisticados, es esencial que los usuarios de tarjetas de crédito y débito estén informados y tomen medidas preventivas para protegerse.

