La industria vasca se encuentra en un periodo de cambio, balanceándose entre la nostalgia de un pasado de éxito y la ambición de un futuro prometedor. Durante años, la economía vasca se benefició de una exitosa reconversión industrial que se convirtió en la locomotora de la sociedad vasca. Sin embargo, debido a errores de gestión, cambios en el contexto económico internacional y la pérdida de control sobre empresas locales, se ha visto una disminución gradual en la potencia de la industria vasca. A pesar de esto, Euskadi ha logrado mantener y crear proyectos en torno a la innovación tecnológica que siguen generando empleo y actúan como tracción para servicios relacionados que, aunque no son considerados como sector industrial, lo son de facto.
La perspectiva política en este asunto es variada. Mientras que la mayoría de los partidos políticos han enfatizado la decadencia de la industria vasca, el PNV defiende las acciones tomadas hasta ahora para proteger el potencial de la industria. A pesar de que el sector ha pasado de constituir el 44% del PIB durante los años de la exitosa reconversión industrial a mediados de los 80 a rondar ahora el 22%, el PNV sostiene que los datos son buenos, aunque queda trabajo por hacer.
Guillermo Dorronsoro, profesor de la Deusto Business School, ofrece una visión más equilibrada. Asegura que Euskadi sigue siendo un territorio en el que la industria tiene un gran impacto en el PIB y donde se invierte mucho en I+D+i. Sin embargo, también señala que Euskadi compite con regiones y países europeos en el sector industrial y de innovación, y en comparación, estos invierten el doble en I+D.
En relación a esto, Dorronsoro advierte: «O espabilamos mucho y con apuestas claras, o caemos en riesgo de decadencia«. Señala que Euskadi está perdiendo industria poco a poco y la que se mantiene está en manos de capital extranjero. Un ejemplo de esto es la antigua Gamesa, una empresa vasca ahora en manos de la alemana Siemens.
Contrariamente, el candidato del PNV, Imanol Pradales, destaca que, gracias al marco fiscal autonómico y la apuesta del Gobierno vasco por la descarbonización y la industria, Mercedes Benz ha anunciado una inversión de mil millones para una nueva línea de fabricación de furgonetas eléctricas. Esto supone la creación de cerca de 5.000 empleos directos.
Un informe del think tank vasco Zedarriak presenta una visión menos optimista. Habla de la «progresiva desforestación empresarial» que Euskadi ha sufrido desde la crisis financiera de 2008, y señala que es una cuestión «alarmante» porque «afecta a empresas en vanguardia tecnológica».
Mientras que la industria muestra signos de debilitamiento, el turismo ha comenzado a crecer en importancia. La llegada del Museo Guggenheim a Bilbao y el final de ETA en 2011 coincidieron con un boom del sector turístico a nivel internacional. En 2023, el turismo se calculó en el 5,5% del PIB con un récord de turistas.
En el diagnóstico sobre la debilidad del sector industrial, EH Bildu y el PP coinciden en que es necesario tomar medidas para revitalizar la industria. Sin embargo, ofrecen soluciones muy distintas. EH Bildu sostiene que es necesario implementar «políticas industriales activas» para evitar la «fase de decadencia» en la que ya ha entrado el sector. Por otro lado, el PP propone que la industria recupere su papel en el organigrama de Gobierno con una consejería propia y única.
Finalmente, el PSE también insiste en la necesidad de «ponerse las pilas» para que el sector avance en porcentaje del PIB. Su candidato, Eneko Andueza, propone que el futuro Gobierno vasco no sea un mero «acompañante» de las empresas sino un «elemento tractor» con políticas que las orienten.
