China espera que España suavice la investigación de Bruselas sobre el auto

Industria automovilística europea frente a China: amenazas y oportunidades en el horizonte

Con las elecciones europeas a la vuelta de la esquina, la atención se centra en los posibles cambios en la legislación que podrían afectar a una de las industrias más económicas vitales del Viejo Continente, la industria automovilística. En particular, el enfoque está en las políticas de proteccionismo comercial que podrían implementarse para proteger la industria automovilística europea de su contraparte en China.

En los últimos años, China se ha convertido en un actor dominante en la industria automovilística global, siendo el mayor mercado, productor y exportador de vehículos del mundo. Con una capacidad de fabricación anual que alcanzó los 30 millones de vehículos en 2023 y que se espera aumente a 45 millones, China está en una posición inigualable para dominar la cadena de valor de la industria, especialmente en lo que respecta a la fabricación de baterías para vehículos eléctricos.

Ante este escenario, la Comisión Europea lanzó una investigación en octubre pasado sobre los fabricantes de automóviles chinos. El objetivo de la investigación era determinar si estos fabricantes habían recibido ayudas gubernamentales que les daban una ventaja competitiva injusta. Los resultados preliminares de esta investigación, que podrían tener implicaciones significativas para las estrategias comerciales de las marcas europeas, se esperaban para hoy. Sin embargo, ahora se han retrasado hasta después de las elecciones europeas, que se celebrarán el próximo domingo 9.

Tensiones comerciales y oportunidades de colaboración

En medio de esta incertidumbre, las tensiones comerciales entre China y Europa han ido aumentando. China ha amenazado con aumentar sus tasas fronterizas hasta un 25% para los motores de gran cubicaje, un aumento significativo del actual 15%. Este cambio sería especialmente perjudicial para los fabricantes alemanes, que realizan una gran parte de su negocio en China.

Sin embargo, no todo son malas noticias. Recientemente, el Ministro de Comercio chino, Wang Wentao, visitó Madrid para participar en la Comisión Económica e Industrial Hispano-China, un foro bilateral diseñado para fortalecer las relaciones entre ambos países. Durante esta reunión, Wentao y los ministros españoles de Economía e Industria, Carlos Cuerpo y Jordi Hereu, acordaron establecer un ‘Mecanismo permanente de cooperación y diálogo’ para explorar oportunidades de colaboración y resolver problemas.

En un contexto de creciente preocupación por el cambio climático, Wentao subrayó la importancia de unir esfuerzos para luchar contra esta amenaza global. Para China, parece que España podría ser un aliado valioso en la lucha contra lo que considera una medida «proteccionista» de Bruselas.

En consonancia con este espíritu de colaboración, Wentao señaló que China está dispuesta a aumentar la cooperación, el comercio y los acuerdos bilaterales con España. Como ejemplo de esta cooperación, el grupo de automoción chino Chery adquirió la fábrica de Zona Franca en Barcelona para convertirla en uno de sus principales centros de exportación, con el objetivo de fabricar 150.000 vehículos en 2029.

En relación a esto, varios fabricantes de automóviles han expresado su preocupación por el aumento de las tensiones comerciales con China. En un evento organizado por Bloomberg, el ex CEO del Grupo Volkswagen, Herbert Diess, advirtió que cualquier escalada del conflicto sólo retrasaría la transición global hacia la descarbonización.

En 2023, el Grupo Volkswagen entregó 3,2 millones de vehículos en China, incluyendo las importaciones de sus lucrativas marcas Porsche y Bentley, y obtuvo un resultado operativo (Ebit) de 7.139 millones de euros.

En definitiva, el escenario que se perfila para la industria automovilística europea es complejo y lleno de desafíos, pero también de oportunidades. Cómo se manejen estas tensiones y oportunidades en los próximos años será clave para el futuro de la industria.