El 24 de febrero es una fecha que ha dejado una marca indeleble en los corazones de la familia y amigos de Sergio Delgado Franco. Este joven vallisoletano de 32 años se encontraba celebrando una despedida de soltero con sus amigos cuando su vida fue trágicamente interrumpida en la plaza de las Flora de Burgos. Cada recuerdo de este día trae lágrimas imposibles de contener y rostros llenos de dolor e incredulidad, incluso más de dos meses después del incidente.
La vida de Sergio fue arrebatada por un golpe mortal infligido por un joven ultra de 23 años, miembro de la brigada de Brugos. Según los informes, el ataque se llevó a cabo por el mero hecho de que Sergio era de Valladolid. Este «desalmado» ahora se encuentra en prisión preventiva. «Nos arrebató la vida y arrebató una parte de la nuestra«, lamenta su hermana, Carla, en un homenaje a Sergio celebrado en Valladolid, su ciudad natal.
En este homenaje, celebrado el domingo tras el tributo que le brindó el Madrid Mutua Open de Tenis donde Sergio trabajaba como diseñador gráfico, Carla compartió sus sentimientos. Cada vez que recuerda que ya no volverán a ver a su hermano, siente como si un agujero la estuviera consumiendo cada vez más. «Arde y quema tanto que me cuesta respirar», declaró Carla, con la voz entrecortada.
Sergio, también conocido como Belga, Big, Lilly, era un apasionado de la música. Su último tatuaje, un rayo, atravesaba su nombre en un acto en el que no faltaron sus canciones preferidas, como ‘The Climb’ de Miley Cyrus, ‘Pyro’ de Kings of Leon y ‘Héroes del sábado’ de la MODA, un famoso grupo burgalés.
En un llamado a la «Justicia para Sergio» y para asegurarse de que su muerte no caiga en el olvido, cerca de trescientas personas se concentraron en la Plaza Mayor de Valladolid. Entre los presentes también se encontraban el alcalde de la ciudad, Jesús Julio Carnero, varios concejales y el exalcalde Javier León de la Riva. El evento concluyó con un potente «grito al cielo para recordar a ¡Sergiooooo!» y un minuto de silencio.
Los asistentes exigieron no solo justicia, sino también una reflexión sobre el odio entre provincias y su origen. Carla abogó por que todos aprendamos algo y que el odio no se apodere de nosotros. «No era tu hora», lamentó también uno de los amigos de Sergio, quien fue descrito como un joven lleno de «simpatía y generosidad» que siempre estaba apaciguando las aguas y calmando la situación.
En un llamamiento a la conciencia, los allegados de Sergio piden que su trágico final sirva de recordatorio de que no se debe difundir más el odio. Ángel Tamayo, portavoz de la familia, hizo un llamado a las ciencias en respuesta a los cantos ofensivos proferidos en León en el día de Castilla y León. «No tenemos que dejar que ese odio llegue a los ciudadanos. Todos somos humanos y no podemos permitir que ese odio se impregne en la sociedad. Asesinatos como el de Sergio no pueden ocurrir nunca más», exigió.
La muerte de Sergio Delgado Franco ha dejado una profunda herida en la sociedad y ha abierto un debate sobre el odio entre provincias. Mientras la familia y los amigos de Sergio lloran su pérdida, también piden justicia y abogan por la erradicación del odio. La trágica muerte de este joven vallisoletano ha puesto de manifiesto la necesidad de combatir el odio y la violencia, y de recordar que todos somos humanos y merecemos vivir en paz y armonía.
