simios – Oropres – Prensa y Noticias https://oropres.es Noticias al pie de la Actualidad Wed, 13 Mar 2024 07:41:34 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://oropres.es/wp-content/uploads/2024/02/cropped-Logo-color-fotor-20240220124155-32x32.png simios – Oropres – Prensa y Noticias https://oropres.es 32 32 Monos modifican su comportamiento para enfrentar la deforestación: un vistazo a la adaptación de los primates https://oropres.es/monos-modifican-su-comportamiento-para-enfrentar-la-deforestacion-un-vistazo-a-la-adaptacion-de-los-primates/ Wed, 13 Mar 2024 07:41:34 +0000 https://oropres.es/monos-modifican-su-comportamiento-para-enfrentar-la-deforestacion-un-vistazo-a-la-adaptacion-de-los-primates/ El mundo de los monos, famosos por su intensa vida comunitaria, incluye una gama de comportamientos que reflejan su naturaleza sociable. Desde jugar y pelear hasta acicalarse mutuamente, estos animales son verdaderos ejemplos de vida en grupo. Pero, ¿qué sucede cuando su hábitat, en el interior del bosque, se ve amenazado por la deforestación humana? Un equipo de investigadores de Canadá y Estados Unidos ha descubierto que los monos alteran sus comportamientos sociales naturales y adoptan otros nuevos para asegurar su supervivencia.

Los platirrinos, un grupo de primates que incluye a las tres especies de monos estudiados, han sido objeto de análisis durante seis años. El estudio concluye que su comportamiento se ve afectado de manera similar a otros primates cuando sus entornos son deforestados. Laura M. Bolt, de la Universidad de Toronto Mississauga (UTM), explica que los primates pueden adaptarse a la tala de bosques o su población disminuye.

El equipo estudió específicamente a los monos araña centroamericanos (Ateles geoffroyi), los monos capuchinos de cara blanca (Cebus capucinus) y los monos aulladores de manto (Alouatta palliata). El entorno de estudio fue la Estación de Investigación Biológica La Suerte (LSBRS) en Costa Rica, ubicada en una selva tropical alterada antropogénicamente.

El grupo de investigación centró su atención en el comportamiento social de los primates en áreas interiores de bosque no perturbadas y lo comparó con su comportamiento en áreas taladas a lo largo del borde del bosque. Los resultados mostraron notables diferencias, indicando la influencia perjudicial de la degradación forestal causada por el hombre en los primates.

En particular, los monos araña y capuchinos mostraron cambios en su comportamiento social cuando estaban en el borde del bosque en comparación con el hábitat interior. Los monos araña, por ejemplo, participaban menos en comportamientos sociales en general en el borde del bosque, probablemente para conservar energía. Este cambio de comportamiento se atribuye a la disminución de los árboles altos y maduros, que son esenciales para su movilidad y alimentación.

Por otro lado, los monos capuchinos de cara blanca, que son bastante pequeños y vulnerables a los depredadores, mostraron comportamientos que no llamaban la atención, como vocalizar y pelear con menos frecuencia, cuando vivían en el borde del bosque. Bolt sugiere que este comportamiento es una adaptación para evitar ser vistos por los depredadores.

Sorprendentemente, los monos aulladores no cambiaron su comportamiento social independientemente de la zona del bosque en la que se encontraban. Este hallazgo sugiere que estos monos no son tan adaptables en diferentes entornos y puede ser una preocupación a largo plazo para su supervivencia.

El estudio proporciona información valiosa sobre cómo los primates se adaptan a la deforestación antropogénica. Este conocimiento puede ser útil para informar los planes de conservación y proteger a estas especies antes de que estén al borde de la extinción. Sin embargo, como señala Bolt, cualquier alteración del comportamiento de los primates causada por humanos es una preocupación de conservación y debe evitarse en aras del bienestar animal general.

El informe completo del estudio está disponible en el ‘American Journal of Primatology’ (https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/ajp.23610). Para más información sobre temas de medio ambiente, puede contactar a crisisclimatica@prensaiberica.es.

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¿Los grandes simios bromean? Un estudio científico aclara la inteligencia animal. https://oropres.es/los-grandes-simios-bromean-un-estudio-cientifico-aclara-la-inteligencia-animal/ Mon, 26 Feb 2024 11:59:27 +0000 https://oropres.es/los-grandes-simios-bromean-un-estudio-cientifico-aclara-la-inteligencia-animal/ La interacción humana se ve enriquecida por el humor y las bromas, que se basan en la inteligencia social y requieren habilidades cognitivas complejas, como comprender las normas sociales, anticipar las respuestas de los demás y apreciar la transgresión de las expectativas. Este comportamiento es visible desde las primeras etapas de la vida, con las burlas lúdicas presentes en los bebés preverbales desde los ocho meses de edad. Las burlas, que no requieren necesariamente lenguaje, pueden verse como un precursor cognitivo de las bromas.

Estas observaciones han llevado a un grupo de científicos a investigar si nuestros parientes más cercanos en el reino animal, los grandes simios, poseen un sentido del humor similar. Este estudio ha despejado todas esas incógnitas, confirmando que los simios son capaces de burlarse de los demás de manera estructuralmente similar a los humanos.

Científicos de Alemania y Estados Unidos desarrollaron un sistema de codificación para identificar las burlas juguetonas y lo aplicaron a vídeos de grandes simios alojados en zoológicos. Las cuatro especies de grandes simios (chimpancé, gorila, orangután y bonobos) participaron en comportamientos intencionalmente provocativos, frecuentemente acompañados de características de juego.

Al igual que el comportamiento bromista en los humanos, las burlas de los simios son provocativas, persistentes e incluyen elementos de sorpresa y juego. Los investigadores descubrieron que las burlas lúdicas se caracterizan por llamar la atención, ser unilaterales, buscar respuestas, repetición y elaboración/escalada.

Isabelle Laumer, de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) y el Instituto Max Planck de Antropología Biológica (MPI-AB), explica que los grandes simios eran excelentes candidatos para las burlas lúdicas, ya que están estrechamente relacionados con nosotros, participan en juegos sociales, se ríen y muestran una comprensión relativamente sofisticada de las expectativas de los demás.

El equipo analizó interacciones sociales espontáneas que parecían ser divertidas, ligeramente acosadoras o provocativas. Observaron las acciones del bromista, los movimientos corporales, las expresiones faciales y cómo respondían a su vez los objetivos de las burlas. También evaluaron la intencionalidad del provocador buscando evidencia de que el comportamiento estaba dirigido a un objetivo específico, que persistía o se intensificaba y que los provocadores esperaban una respuesta del objetivo.

Los investigadores identificaron 18 comportamientos de burla distintos. Muchos de estos comportamientos parecían utilizarse para provocar una respuesta, o al menos para atraer la atención del objetivo. Erica Cartmill, autora principal del estudio, señala que era común que los simios agitaran o balancearan repetidamente una parte del cuerpo u objeto en el medio del campo de visión del objetivo, lo golpearan o pincharan, lo miraran fijamente a la cara, interrumpieran sus movimientos, tiraran de su cabello o realizaran otros comportamientos que eran extremadamente difíciles de ignorar para el objetivo.

Las burlas de los simios tienen lugar principalmente en contextos relajados y comparten comportamientos similares a los de los humanos. Presentan una amplia variedad de formas y se diferencian del juego en varios aspectos; por ejemplo, asimetría, bajos índices de señales de juego sobre todo en la cara y ausencia de movimientos finales característicos de los gestos intencionales.

Cartmill explica que las burlas juguetonas en los grandes simios rara vez son recíprocas. «De manera similar a las burlas en los niños, las burlas lúdicas de los simios implican una provocación unilateral, una espera de respuesta en la que el provocador mira hacia la cara del objetivo directamente después de una acción de burla, elaboración, repetición y elementos de sorpresa«, explica Laumer.

Los investigadores descubrieron que los juveniles se burlaban más que los adultos. Las burlas juguetonas en los grandes simios son probablemente un rasgo homólogo, heredado de nuestro último ancestro común, que poseía precursores cognitivos para las bromas y el humor.

Según el estudio, publicado en ‘Proceedings of the Royal Society B’, «Como las burlas juguetonas están presentes en todos los géneros de grandes simios existentes, es probable que los prerrequisitos cognitivos para bromear evolucionaran en el linaje de los hominoideos hace al menos 13 millones de años»

Laumer concluye: «Esperamos que nuestro estudio inspire a otros investigadores a estudiar las burlas juguetonas en más especies para comprender mejor la evolución de este comportamiento multifacético. También esperamos que este estudio genere conciencia sobre las similitudes que compartimos con nuestros parientes más cercanos y la importancia de proteger a estos animales en peligro de extinción

El informe completo se puede consultar en: https://royalsocietypublishing.org/doi/10.1098/rspb.2023.2345

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