ISGlobal (Instituto de Salud Global Barcelona) – Oropres – Prensa y Noticias https://oropres.es Noticias al pie de la Actualidad Wed, 19 Jun 2024 09:58:43 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://oropres.es/wp-content/uploads/2024/02/cropped-Logo-color-fotor-20240220124155-32x32.png ISGlobal (Instituto de Salud Global Barcelona) – Oropres – Prensa y Noticias https://oropres.es 32 32 La tasa de mortalidad por covid en personas con cáncer no vacunadas es el doble en comparación con las vacunadas. https://oropres.es/la-tasa-de-mortalidad-por-covid-en-personas-con-cancer-no-vacunadas-es-el-doble-en-comparacion-con-las-vacunadas/ Wed, 19 Jun 2024 09:58:43 +0000 https://oropres.es/la-tasa-de-mortalidad-por-covid-en-personas-con-cancer-no-vacunadas-es-el-doble-en-comparacion-con-las-vacunadas/ La lucha contra el COVID-19 en pacientes con cáncer: Un análisis detallado de la eficacia de las vacunas

Un reciente estudio publicado en ‘Nature Communications’ ha revelado que los pacientes con cáncer desarrollan menos anticuerpos protectores contra el COVID-19 que la población general, especialmente después de recibir solo la primera dosis de la vacuna contra el virus. Este estudio ha sido llevado a cabo por el Institut d’Investigació en Atenció Primària Jordi Gol (IDIAPJGol) y el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), destacando la importancia de administrar dosis adicionales de la vacuna a esta población de alto riesgo.

Los datos también revelan que la tasa de mortalidad y complicaciones graves entre los pacientes oncológicos no vacunados es el doble que entre aquellos que han recibido la primera dosis completa de la vacuna. Este estudio representa el trabajo más completo hasta la fecha sobre esta cuestión, y es el primero de su tipo que utiliza información de datos del mundo real.

Los pacientes con cáncer: Un grupo de alto riesgo en la pandemia del COVID-19

Es bien sabido que los pacientes con cáncer tienen un mayor riesgo de muerte por coronavirus, especialmente aquellos con cáncer de pulmón, neoplasias hematológicas o aquellos que están bajo tratamiento sistémico, como la quimioterapia. Sin embargo, la participación de los enfermos con cáncer activo en los ensayos clínicos de las vacunas contra el COVID-19 ha sido muy limitada, lo que ha dificultado la obtención de datos precisos sobre la eficacia de estos fármacos en este grupo de riesgo.

A pesar de estas limitaciones, los datos prospectivos ya sugerían que los pacientes con cáncer podrían desarrollar menos anticuerpos protectores contra el COVID-19 que la población general, especialmente después de recibir una única dosis de vacuna. La confirmación de estos datos por parte del estudio de IDIAPJGol e ISGlobal tiene importantes implicaciones para la estrategia de vacunación contra el COVID-19 en pacientes con cáncer.

Este estudio publicado en ‘Nature Communications’ confirma estos resultados, a partir del análisis de datos masivos obtenidos de registros clínicos. Los investigadores analizaron los datos de 184.744 pacientes con neoplasias incluidos en el sistema de información para el desarrollo de la investigación en atención primaria, una base de datos que incluye a las personas atendidas en el primer nivel asistencial en Cataluña.

Los investigadores compararon los datos de mortalidad y las complicaciones graves derivadas del coronavirus del grupo inmunizado tras recibir la primera y la segunda dosis de la vacuna con las del grupo no vacunado. A continuación, compararon los resultados de los integrantes del grupo experimental después de haber recibido la dosis de refuerzo de la vacuna (54.267 pacientes) con una muestra equivalente de personas del grupo control que solo habían recibido las dos primeras dosis.

Los resultados del estudio muestran que la tasa de mortalidad y complicaciones graves entre los pacientes con cáncer no vacunados contra el COVID-19 es el doble que entre los que han recibido la primera dosis completa. Sin embargo, esta diferencia es menor que la que se observa entre la población general inmunizada contra el SARS-CoV-2 y la no inmunizada.

«Nuestros resultados demuestran claramente que la vacunación contra el COVID-19 reduce significativamente la mortalidad y las complicaciones graves entre los pacientes con cáncer, especialmente quienes han recibido la dosis de refuerzo», destaca el investigador de ISGlobal Otavio Ranzani, que ha supervisado el estudio junto con Talita Duarte-Sallés, del IDIAPJGol.

Por su parte, Duarte-Sallés explica que «este trabajo proporciona información esencial para comprender el impacto de la vacunación contra el COVID-19 en pacientes con cáncer, y ayuda a diseñar políticas de salud pública que permitan proteger a esta población vulnerable».

Este estudio subraya la importancia de la vacunación en todos los sectores de la sociedad y, en particular, en aquellos grupos de alto riesgo, como los pacientes con cáncer. ¿Cómo podríamos mejorar la estrategia de vacunación para nuestro grupo de pacientes con cáncer y garantizar que estén adecuadamente protegidos contra el COVID-19?

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La exposición a disruptores endocrinos durante el embarazo puede incrementar el riesgo de obesidad e hipertensión en la etapa infantil. https://oropres.es/la-exposicion-a-disruptores-endocrinos-durante-el-embarazo-puede-incrementar-el-riesgo-de-obesidad-e-hipertension-en-la-etapa-infantil/ Thu, 23 May 2024 18:50:52 +0000 https://oropres.es/la-exposicion-a-disruptores-endocrinos-durante-el-embarazo-puede-incrementar-el-riesgo-de-obesidad-e-hipertension-en-la-etapa-infantil/ Los disruptores endocrinos, químicos procedentes en su mayoría del petróleo, son omnipresentes en nuestra vida diaria. Se encuentran en productos cosméticos, de higiene y limpieza, ropa, mobiliario, latas y alimentos plastificados, agua, biocidas, fangos de las depuradoras, entre otros. La mayoría de los plásticos, incluyendo los micro y nanoplásticos que ingerimos cada día, son grandes portadores de estos peligrosos químicos.

Según un nuevo estudio del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), impulsado por La Caixa, la exposición prenatal a los disruptores endocrinos está asociada a una peor salud metabólica en la infancia, lo que a su vez aumenta el riesgo de sufrir síndrome metabólico en la edad adulta. El término «síndrome metabólico» abarca patologías como la obesidad abdominal, la hipertensión o la resistencia a la insulina que, en conjunto, incrementan las posibilidades de sufrir enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2.

El estudio de ISGlobal, recién publicado en la revista ‘Jama Network Open’, se une al manifiesto al ‘Futur sense tòxics’ firmado recientemente por hasta 70 personalidades del mundo médico. Este manifiesto advierte que las sustancias químicas y materiales presentes en productos de consumo, como alimentos, envases, utensilios de cocina, textiles, plásticos y artículos de limpieza e higiene, tienen un «impacto transgeneracional» en la salud de las personas. Los firmantes del manifiesto creen que detrás de muchos casos de enfermedades como la endometriosis, síndrome de ovario poliquístico, cáncer de ovarios y de páncreas, déficits de atención y obesidad se encuentran estas sustancias tóxicas derivadas del plástico.

Estudios anteriores ya habían demostrado una relación entre la exposición individual a algunos disruptores endocrinos durante la fase prenatal y algunos de los factores que componen el síndrome metabólico, sobre todo la obesidad y la presión arterial. En este caso, el equipo de investigadores se propuso evaluar el impacto combinado de este tipo de sustancias sobre todos los factores del síndrome metabólico. Para ello, el estudio contó con 1.134 mujeres junto con sus hijos e hijas de seis países europeos: España, Francia, Grecia, Lituania, Noruega y Reino Unido. A través de muestras de sangre y orina recogidas de las madres durante el embarazo o del cordón umbilical tras el parto, se analizó la exposición prenatal a un total de 45 disruptores endocrinos.

Cuando los niños y niñas tuvieron entre 6 y 11 años, se les realizó un seguimiento, que incluyó un examen clínico, una entrevista y una recogida de muestras biológicas. De esta manera, se obtuvieron datos relativos a la medida de la circunferencia de la cintura, la presión sanguínea o los niveles de colesterol, triglicéridos e insulina, que se agregaron para obtener un índice de riesgo de síndrome metabólico.

El estudio encontró que las mezclas de metales, sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (o PFAS, presentes en pinturas, sartenes antiadherentes o envases de comida rápida), de pesticidas organoclorados y de retardantes de llama se asocian con un mayor índice de riesgo de síndrome metabólico. En el caso de los metales, la asociación observada se dio principalmente por el efecto del mercurio, cuya fuente principal es la ingesta de pescados de gran tamaño.

«También observamos que las asociaciones eran más fuertes en las niñas para las mezclas de PFAS y bifenilos policlorados, mientras que los niños eran más susceptibles a la exposición a parabenos. Puesto que los disruptores endocrinos interfieren con las hormonas esteroideas sexuales, estas diferencias entran dentro de lo que cabría esperar», explica Nuria Güil Oumrait, investigadora de ISGlobal y primera autora del estudio.

«Nuestros resultados sugieren que la exposición a mezclas generalizadas de disruptores endocrinos durante el embarazo puede estar asociada a una salud metabólica adversa en niños y niñas. Esta asociación puede contribuir al actual aumento de la prevalencia del síndrome metabólico a lo largo de la vida, que actualmente afecta a un cuarto de la población adulta, con tendencias al alza evidentes incluso entre los jóvenes», afirma Martine Vrijheid, codirectora del programa de Medio ambiente y salud a lo largo de la vida de ISGlobal y autora sénior del estudio.

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Las hospitalizaciones en España han aumentado un 10% en la última década debido al calor extremo en verano https://oropres.es/las-hospitalizaciones-en-espana-han-aumentado-un-10-en-la-ultima-decada-debido-al-calor-extremo-en-verano/ Wed, 22 May 2024 08:48:19 +0000 https://oropres.es/las-hospitalizaciones-en-espana-han-aumentado-un-10-en-la-ultima-decada-debido-al-calor-extremo-en-verano/ La crisis climática que se está produciendo a nivel mundial no solo tiene repercusiones medioambientales, sino que también refleja un impacto significativo en la salud humana. En concreto, los veranos cada vez más cálidos en España, acompañados de olas de calor cada vez más frecuentes, están teniendo consecuencias directas sobre la población, tal y como señalan numerosos estudios científicos.

Los extremos de calor han provocado un aumento en los ingresos hospitalarios en todo el país en la última década, especialmente entre los niños menores de un año y las personas de más de 85 años. En ciudades como Barcelona y Madrid, se ha registrado un incremento de los ingresos hospitalarios del 13,5% y del 9,5% respectivamente. En regiones como Zaragoza y Guipúzcoa, el número de ingresos aumenta por encima del 16% durante los meses de calor.

El calor extremo supone un riesgo notable para la salud humana. Por un lado, aumenta el peligro de sufrir golpes de calor. Pero, quizás más preocupante, es su capacidad de actuar como acelerador de enfermedades preexistentes. El análisis publicado por ISGlobal revela que el conjunto de ingresos por todo tipo de enfermedades aumenta en torno a un 10% durante los meses de calor extremo.

Las enfermedades que más se agravan con las altas temperaturas son los trastornos endocrinos y metabólicos, que registran un 52,5% más de ingresos, y los derivados de la obesidad, cuya incidencia se dispara un 97,8%. Este fenómeno podría deberse a la dificultad que tienen las personas con obesidad para regular su temperatura corporal, ya que la grasa actúa como aislante. Pero este no es el único caso.

Los ingresos por insuficiencia renal aumentan un 77,7% en los veranos de temperaturas extremas. Las hospitalizaciones por infecciones urinarias se incrementan un 74,6%. Las infecciones por sepsis, que en los casos más graves pueden resultar mortales, suben un 54,3% en los meses de calor.

Además, los casos de intoxicación tanto por fármacos como por otras sustancias no medicinales aumentan un 47% cuando los termómetros marcan valores extremos. Las enfermedades respiratorias y los cuadros más graves de bronquitis suben entre un 27% y un 31%. Y los ingresos hospitalarios por trastornos mentales y del comportamiento, ya sea por esquizofrenia o por depresión, se incrementan alrededor de un 28% en condiciones de calor extremo.

Aunque aún se desconoce cómo el calor puede desencadenar resultados tan adversos para la salud, los expertos sugieren que está relacionado con la forma en que nuestro propio cuerpo regula su temperatura. Algunos estudios indican que, cuando los termómetros superan un cierto umbral de calor extremo, nuestros cuerpos entran en una especie de «estado crítico» en el que se dispara el metabolismo y se activa todo el mecanismo para intentar reducir la temperatura interna.

El calor extremo afecta de forma diferente a hombres y mujeres. Según el estudio de ISGlobal, en colaboración con expertos del Instituto Nacional de la Salud y la Investigación Médica (Inserm) de Francia, en los días más calurosos, los hombres tuvieron un mayor riesgo de hospitalización por lesiones, mientras que las mujeres fueron más afectadas por enfermedades parasitarias, endocrinas y metabólicas, respiratorias o urinarias.

Además, se ha alertado sobre el impacto del calor extremo en niños y ancianos. En el caso de los niños, la elevada actividad física, la falta de medidas de protección y las propias características metabólicas de la edad pueden exponerlos a un mayor riesgo de sufrir un golpe de calor. En el caso de los ancianos, preocupa la acumulación de enfermedades crónicas, el efecto de la medicación, la reducción de la propia capacidad de producir sudor o factores como la disminución de la sed, que aumenta el riesgo de deshidratación y de golpe de calor.

Finalmente, es crucial destacar que los peligros derivados del calor no solo se concentran durante los días de ola de calor, sino también durante los meses de verano en los que los termómetros marcan valores cada vez más altos y de forma sostenida en el tiempo. Es por ello que los sistemas de alerta temprana deben activarse no solo durante días de ola de calor, sino también durante periodos en que se registren temperaturas extremas de forma no persistente.

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El estrés en la mediana edad podría ser un factor de riesgo para el Alzheimer en la vejez. https://oropres.es/el-estres-en-la-mediana-edad-podria-ser-un-factor-de-riesgo-para-el-alzheimer-en-la-vejez/ Wed, 03 Apr 2024 09:37:08 +0000 https://oropres.es/el-estres-en-la-mediana-edad-podria-ser-un-factor-de-riesgo-para-el-alzheimer-en-la-vejez/ La experiencia de episodios estresantes durante la mediana edad o la infancia puede estar vinculada a un mayor riesgo de desarrollar alzhéimer y neuroinflamación en la vejez, según un estudio reciente liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal). Este descubrimiento, publicado en la revista ‘Annals of Neurology’, es fruto de una colaboración con el BarcelonaBeta Brain Research Center (BBRC).

Los llamados eventos vitales estresantes son aquellos que desencadenan respuestas conductuales y psicológicas en nosotros debido a amenazas externas objetivas. Estos pueden incluir la muerte de un ser querido, el desempleo o una enfermedad. Cada vez hay más pruebas que sugieren que el estrés podría estar asociado a un mayor riesgo de demencia y deterioro cognitivo.

El objetivo de la investigación era evaluar si la acumulación de eventos vitales estresantes a lo largo de la vida podría influir en la aparición de patologías relacionadas con el alzhéimer en etapas posteriores. El estudio se realizó con la participación de 1.290 voluntarios de la cohorte ALFA de Barcelona, todos ellos sin deterioro cognitivo en el momento del estudio, pero con antecedentes familiares directos de alzhéimer.

Los participantes se sometieron a entrevistas para evaluar el número de eventos vitales estresantes que habían experimentado. También se les realizaron punciones lumbares y resonancias magnéticas para analizar diferentes biomarcadores relacionados con la enfermedad de alzhéimer.

Los análisis estadísticos revelaron que la acumulación de eventos estresantes durante la mediana edad se asociaba a niveles más elevados de proteína B-amiloide (AB), un factor clave en el desarrollo de la enfermedad. La investigadora de ISGlobal, Eleni Palpatzis, señaló que la mediana edad es un período en el que comienzan a acumularse las patologías relacionadas con el alzhéimer y que estos años podrían representar un período vulnerable en el que experimentar estrés psicológico puede tener un impacto duradero en la salud cerebral.

Además, el equipo de investigación descubrió que mayores niveles de experiencias estresantes en la infancia estaban asociados con un mayor riesgo de desarrollar neuroinflamación en edades más avanzadas. La inflamación se ha reconocido como una respuesta molecular clave en las enfermedades neurodegenerativas. Estos hallazgos respaldan las pruebas emergentes que sugieren que los traumas infantiles están relacionados con un aumento de la inflamación en la edad adulta.

La investigación también concluyó que la acumulación de eventos vitales estresantes a lo largo de la vida se asocia con mayores niveles de proteína B-amiloide (AB) solo en los varones. En las mujeres, sin embargo, los investigadores observaron que un mayor número de experiencias estresantes se asociaba a menores volúmenes de materia gris, lo que indica que el estrés puede tener efectos específicos según el sexo.

Además, los investigadores encontraron que los eventos vitales estresantes en personas con antecedentes de enfermedades psiquiátricas se asociaron con mayores niveles de proteínas AB y TAU, neuroinflamación y con un menor volumen de materia gris. Esto sugiere que esta población podría ser más susceptible a efectos de los acontecimientos vitales estresantes, por ejemplo, debido a una menor capacidad para afrontar el estrés que podría hacerlos más vulnerables.

Eider Arenaza-Urquijo, otra de las investigadoras, ha añadido que el estudio refuerza la idea de que el estrés podría desempeñar un papel importante en el desarrollo del alzhéimer y aporta pruebas iniciales sobre los mecanismos que subyacen al efecto. Sin embargo, ha añadido que hacen falta búsquedas adicionales para replicar y validar los hallazgos iniciales.

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