Señal de enfriamiento en el inmobiliario: qué pasará con los precios y la demanda en 2023

La compraventa de casas experimentará un ajuste importante, primordialmente por el encontronazo del incremento de los modelos de interés, al paso que la subida del precio se ralentizará de manera destacable, si bien sostendrá una tasa de desarrollo levemente efectiva en 2023. «Las señales de enfriamiento del mercado inmobiliario cada vez son más patentes».

De esta forma lo recopila el último informe sobre el mercado inmobiliario anunciado por CaixaBank Research. En lo que se refiere a la demanda de vivienda, los investigadores ven que, tras haber asombrado por su alto dinamismo a lo largo de 2022, en los próximos meses, se va a enfriar por el encontronazo de la subida de las clases de interés.

El euríbor a 12 meses no dejó de acrecentar y las previsiones señalan a que se sostendrá cerca del 3% (o algo abajo) en el promedio de 2023. «Ya que la mayor parte de los usuarios acostumbran a requerir de financiación para efectuar la adquisición de una casa, el encontronazo sobre la demanda será directo». Consecuentemente, estiman que el número de compraventas retrocederá cerca de un 20% el año próximo, hasta las 480.000 casas, pero todavía se ubicaría en un nivel superior al promedio desde 2007.

En relación a la oferta de vivienda, en la entidad piensan que el empeoramiento de las perspectivas económicas y otros componentes de carácter mucho más estructural, como la carencia de suelo residencial finalista en las ubicaciones mucho más demandadas y la indecisión regulatoria, proponen que se sostendrá permanente a corto y medio período.

¿Y los costes? «El desarrollo empezó a moderarse, aun antes que las señales de enfriamiento de la demanda sean mucho más visibles, pero no aguardamos un ajuste brusco», manifiestan. En este sentido, estiman que esta ralentización del precio de la vivienda se acentuará en el tramo final de 2022 y en los primeros trimestres de 2023, coincidiendo con el periodo de tiempo en los que aguardan un estancamiento de la actividad económica.

«Tras este bien difícil invierno (por la crisis energética y la elevada inflación), de cara a la primavera prevemos que el desarrollo del PIB vuelva a tomar tracción, si bien de manera moderada». De este modo, «en este ámbito de pronunciada ralentización económica, pero no de recesión», calculan que el valor de la vivienda sostendrá una modesta tasa de desarrollo efectiva en términos nominales, cerca del 1%. «En términos reales, el ajuste es notable gracias a la elevada inflación (-7,1% juntado en 2022-2023)», agregan.

Consideran que el peligro de que se genere una corrección brusca en el mercado inmobiliario» es bajo por el hecho de que los escenciales son considerablemente más sólidos que en el previo período expansivo del mercado inmobiliario español».

Además de esto, matizan que, si bien para el grupo de España no prevén rectificaciónes de costes reseñables, sí que posiblemente se genere un cierto ajuste en esos mercados donde los costos crecieron con mucho más fuerza en los últimos trimestres y esos que están mucho más sobrestimados con relación a los escenciales. Por territorios, ven posible que los costes aguantarán mejor en aquellas ubicaciones mucho más demandadas, como son los centros de las enormes urbes y las ubicaciones turísticas.

En lo que se refiere a la tipología de vivienda, ven una evolución distinguida: la vivienda de segunda mano va a ser la mucho más perjudicada mientras que va a haber un mejor accionar de la vivienda novedosa, por su relativa escasez y elevada demanda.

Por Dani